lunes, 2 de marzo de 2015

La cosa del hambre

Esta mañana pensaba en la relación política entre el hambre y la asistencia a una marcha, a una plaza, a una manifestación de algo. Pienso concretamente en el trillado numerito del 'vienen por el chori y la coca'. En que pasan los años y es una frase que no se gasta. Creo que, entre las mil razones políticas de la derecha cultural, esa frase subsiste en discusiones que van y vienen porque encubre un dolor que excede a la derecha: el hambre en serio que pasa mucha gente, cada vez menos en algunas regiones, pero que sigue pasando.
También encubre, recubre y descubre la definición de lo popular como 'ganado-detrás-del-chori' (cambiaría 'ganado' por 'perdido', sería más honesto por el uso que le dan en este caso). Pero lo antipopular del 'vienen por el chori' es la banderita blanqueada, la degradación de la opinión posible del otro, de su otredad. Ya muchos escribieron este fin de semana sobre eso y esta bueno que suceda cada vez. Está bueno reaccionar frente a estas violencias.
Quiero enfocar en este otro aspecto de la cosa. Lo doloroso de esa frase no es únicamente lo gorila, sino su verdad posible: el hambre, gente que puede movilizarse al menos por un chori y una coca. Puede causar horror el que tiene hambre. Pienso en la violencia con que esta definición degrada a miles o centenares o millones, o no importa la cantidad: pongamos a una única persona que asista realmente sólo por un chori y una coca.
Hay un punto de verdad histórica, verdad que vuelve a esa muletilla insoportable un poco más profunda; la vuelve un problema que nos incumbe a todos. En este país, en este mundo, muchos años, mucha gente ha pasado y pasa mucha hambre. Quizá ahora menos acá, pero el hambre es también uno de lo motores de los movimientos políticos: es una causa esencial. No sólo el hambre simbólico, sino el hambre real, la falta de comida o su extremo, la desnutrición. El plato vacío, la ausencia de las dos, tres, comidas para vivir y crecer sanos.
El hambre también hace que muchos niños y jóvenes y adultos vayan a la escuela, o al club o al comedor del barrio porque les dan de comer. El hambre sí, moviliza. El hambre hizo que en el 2001 todo volara por el aire (valga la salida de De la Rúa). El hambre pone al chori en su lugar de llenar-la-panza. El chori también denuncia realidades.
Creo que la 'confusión' que mete esa frasecita maliciosa y tan mediatizada es que el chori no es la causa de las manifestaciones; el hambre lo es. Pero no el hambre reducido a un almuerzo salvado por una plaza; sino ese otro hambre, el de la falta de comida cotidiana, el de las causas políticas. El hambre contra el cual peleamos los que no comen y los que comen. El hambre que es una de las batallas más grandes y esenciales en la humanidad.
En esto pensaba... a veces la derecha, en toda su demencia de poder, también ofrece textos y motores para pensar en serio lo nuestro.
Gracias plazas de gente por alimentar las ganas de más.

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