martes, 26 de agosto de 2014

Pogo


Una vez, en una charla literaria -no recuerdo quién, ni dónde..- alguien hablaba sobre lo que produjo Cortázar a diferencia de otros escritores, no en exclusiva, pero sí particularmente. Esta especie de club de lectores que creó a su alrededor. Una aureola de pasión, algo que supera un poco el hecho de que el tipo era un escritor y no una banda de rock con estribillos de pogo. Un tipo que hizo eso laburando uno de los géneros, a veces injustamente devaluado en el mundo editorial: el cuento. Julio Cortázar hizo Rayuela y otras novelas y poesías y ensayos y textos incategorizables, pero también y sobre todo: escribió su propia marca en un tren de cuentos, de cuentos para el knock out y el pogo.
En estos días, hay millones de posteos, fotos, notas, exposiciones, monumentos y documentales dedicados a su centenario. Bueno, creo que Julio Cortázar sí es una banda de rock, creo que armó su propia orquesta jazz band de la escritura y al carajo con todo. También creo que eso que le hizo al lenguaje, a la palabra y a la puntuación, a sus lectores, a sus colegas, a los cuentos que llegó a escribir, y a sí mismo, es digno merecedor de un club atlético, de más de un grammy y de una remera que diga: te leí tanto, gracias totales.

No hay comentarios: