Gol


*¿Notaron que la palabra gol es la palabra más corta y más larga que existe en el mundo mundial?
¿Se acuerdan que el sábado me iba en avión mientras jugaba la Selección? ¿Sabían que volvía hoy miércoles en otro avión, con la misma desgracia/cábala/repetición/causalidá? Pues sí, sí, señores.
*Primer vuelo: 13 hs, subo al avión imaginando el himno, el césped, los jugadores palpitando. Nervios. Avión casi lleno, gorros celeste y blanco, banderas. Caminaba a mi asiento mirándome a los ojos de los compañeros de ruta aérea. Duro momento. Arrancaba el partido, arranca el avión. DING DONG, suena la campanilla esa del capitán. Habla nuestra azafata estrella, anuncia el despegue en puerta y agrega: "Estimados pasajeros, les informamos que Argentina le gana 1 a 0 a Bélgica por un gol convertido por Higuaín. Los mantendremos al tanto de los resultados..." VAMOOOO CARAJOOO, grita todo el avión, locura de aplausos. DING DONG, "Les pedimos mantengan abrochados sus cinturones durante el vuelo" ("...y que no me rompan el avión", agregó la voz en off en un destello de humanidad, la abracé, querida azafata estrella). En Buenos Aires llovía, estaba todo gris, el avión empujaba una tormenta y nosotros pensando en el partido, obvio, cómo no.
Luego nos avisaron del cambio de Di María por Enzo Pérez. DING DONG, se asoma el capitán al micrófono: "Nos preparamos para el descenso y les comunicamos que el partido está a minutos de terminar, Argentina sigue ganando 1 a 0. Partido difícil... pero parece que ya casi estamos". Es obvio que la voz en off dijo eso con una risa de oreja a oreja. Muchos aplausos y muchos Brasildecimequésesiente y varias vuvuzelas imaginarias que hacían estallar ese clamor presurizado a tres mil metros de altura. Fin del vuelo. Éramos una banda de amigos del olé olé olé. Argentina, ganador. Un resultado que con el diario del jueves queda tan lejos, pero oigan oigan fue re emocionante ganarle a Bélgica, estábamos tocando la semifinal pordioooóquesí! Ahí nomás bajé del avión, pisé tierra y me caían mensajes al celular de gente querida diciendo tantas veces la palabra gol. Ay gracias. Y mi hermano Julián, que me había ido a buscar sobre el final del partido: "Estoy en el café de abajo", decía. Gracias también, pensé y corrí porque ahí sí, ahora sí, me caían los mensajes de gol al alma, los mensajes de todo ese partido que me había perdido, de las gambetas, las corridas, las faltas en ataque y orsáis y réferiquéhacépapá y el estadio y la locura frente a la pantalla. Corrí con ese efecto dominó del romanticismo futbolero y abracé a mi hermano y nos pusimos a saltar cantando Lahinchadaquilomberanotedejanotedejadealentar y el hitazo Brasildecimequésesiente. Después, vino todo lo demás. Llegar a casa de madre, la familia bajando por las escaleras para recibirme al son del oléoléoléolé. Así las cosas. Bocha de emoción y pensar que el partido del miércoles lo vería arriba de otro avión. Creer o reventar. Creer. Y reventar. Y Creer.
*2do vuelo: hay un desliz técnico del destino/cábala/causalidá (..parece que ninguna repetición es idéntica a sí misma) y llegaba a ver el primer tiempo en el aeropuerto. Y subía al avión en el entretiempo. Tremendo, ahí no sabés si era mejor algo o nada. Pero ni modo. Nos recibe un azafato con la remera de Messi calzada sobre el traje. Todos teníamos una remera, en el fondo, como sea, teníamos una remera y arrancó el segundo tiempo. Arrancó el avión. DING DONG “les informamos que el partido sigue 0 a 0” DING DONG “les informamos que el partido terminó y pasamos a tiempo de alargue”. Más DING DONG, más pánico, más nervios, más no querer saber pero sí querer saber cómo iba el partido. Hasta que vino el DING DONG de remate: “Estimados pasajeros, comenzamos el descenso… Y la selección nacional pasa a penales”. NOOOOO, gritamos todos, me agarré la cara pensando en ese arquero penalero que tenía Holanda. Ay, pero qué terrible el partido sin verlo, sin escucharlo, sólo intuiciones y resultados de un juego que ya casi terminaba. Durísimo. Y ahí entendí que el avión, cómo son las cosas che, llegaba por gracia de Diego Armando y Gardel y WTFdestino, una media hora antes de lo pronosticado. ¡Así que llegábamos a ver los penales en el bar del aeropuerto! Ya charlábamos de asiento a asiento especulando qué bar, qué tele. Pero el avión se demoró en la pista. Teníamos que esperar a que nos den señal para salir. Y sucedió la locura/hermosura/euforia inenarrable que intentaré narrar: un avión colapsado de gente. Detenido, con las puertas cerradas. Pasajeros parados en los pasillos, agarrados a los abrigos, estrujando bolsos. Fútbol, fútbol. Sólo fútbol. Y DING DONG, sin mediar palabra, el capitán nos pone en el micrófono la transmisión radial de los penales. Reconozco enseguida la situación, me siento. Me agarro las manos, desde mi más profundo ateísmo rezo, SÍ SÍ, SEÑORES, rezo esta frase: ayayayqueseagol. Porfavorganemosporfavortelopido. Y patea. Gol. Y otro. Gol. Y gritamos, y aplaudimos con ese miedo de que igual podemos perder… Y Romero ataja un par. Héroe del diario del jueves. Y otro gol, messi garay elkun maxirodríguez… y DING DONG DONG DING DING DING se va todo al carajo y GOOOOOOOOOOOL VAMOOOOOOVAMOOOO el avión locura pasión saltos el capitán festejando por el micrófono los pasajeros Brasildecimequésesiente y Estahinchadanotedejanotedejadealentar. AAAAAAAAAAAY.
Y DING DONG, “El domingo debiera estar de vacaciones pero los invito a este avión, a repetir este vuelo por cábala. Gracias por viajar con nosotros y disculpen la desprolijidad”, explicaba una voz en off conmovida, alentadora, nuestro capitán estrella, nuestro locutor oficial del partido.
Después, sí, todo lo demás, pisar tierra y los mensajes cayendo en el celu en picada, una caída libre de palabras de gol y saludos y Mascherano gracias por todo, Sí, gracias. Masche, el capitán del avión de esta cábala. Mascherano, la selección nacional, qué equipo, SÍ SÍ, señores.
Eso. Y buenas noches, miércoles. Y aguante todo. Posta. Aguante #Gol ‪#‎Infinito‬

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